La plegaria de un corrupto

La plegaria de un corrupto

La finalidad de los relatos semanales aquí presentados son de análisis y reflexión para nuestros estudiantes. Por tal razón, todo el contenido de los textos es ficticio y cualquier parecido con la realidad es coincidencia.

 

La plegaria de un corrupto

Por: Freddy A. Salazar

 

Hace poco tiempo me sucedió algo particular. Me dirigía hacia una iglesia cerca del lugar donde trabajo, pero a diferencia del resto de días en los que fui a visitar aquél lugar, la entrada del templo estaba lleno de camionetas y guardaespaldas. Uno de ellos me detuvo y me preguntó:

– A donde se dirige el señor.

– A la iglesia, no es obvio. Le contesté malhumorado.

– Lleva armas. Me dijo mientras me miraba con ganas de golpearme.

– Claro que no, le dije. Quiero entrar a la iglesia a visitar a un tipo que mataron hace más de 2000 años. El comentario no le gustó para nada y uno de los policías que estaba con él me pidió mis documentos y me requisó. Al rato, y después de varios empujones y malos tratos, me dejó ingresar a la iglesia.

Una vez dentro, logré ver al “famoso” que tanto protegían. Se encontraba en un reclinatorio cerca al altar, sus manos se encontraban juntas en señal de oración y tal vez creyendo que nadie cercano oía sus plegarias las realizaba en voz alta.

De esta manera logré escuchar muy clara su plegaria y no perdí la oportunidad de grabar en mi mente tan lamentable hecho, su oración fue más o menos así:

Querido dios, te doy gracias por todo el amor que me das manifestado en el dinero que he podido conseguir en estos últimos cuatro años. Dinero que me ha permitido gozar de salud y bienestar y que sé que tengo gracias a tu inmenso amor.

Te pido que pueda volver a ganar las elecciones del siguiente periodo para poder seguir disfrutando de esta vida llena de lujo junto a mi familia y aunque fue mucho el dinero invertido para esta campaña en compra de votos, espero volver a recuperarlo pronto con los contratos que tu decidas señor.

Sé que gran parte de ese dinero que recibo debería ir a parar a obras y servicios para las personas pobres, pero como tú mismo lo dijiste: – “los pobres van a existir siempre”, así que no tiene sentido gastarlo en ellos.

Además de ganar esta elección, te pido que me ayudes con más participación en contratos, poder extenderme a otros sectores y que me sean dados más puestos burocráticos para mis amigos, somos muchos los que no conocemos otra forma diferente de ganarnos la vida.

Por último, señor te pido que, si por casualidad me llegan a pillar robándole dinero al estado, pueda tener a los mejores abogados de mi parte y disfrutar de mi dinero desde la casa, como tantos amigos míos.

Gracias señor por tu infinito amor.

Tan pronto terminó su “oración” se levantó, limpió sus rodillas y salió tan feliz como supongo había llegado. Quedé atónito por todo lo visto y aún hoy no logró entender como el Dios en el que creo, vele también por un hampón como el que había tenido a escasos metros míos, espero tener algún día una respuesta certera a esta pregunta.

 

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Artículo: Transparencia_Colombia